Happiness™
Acabo de terminarme Happiness™ después de comprar por segunda vez Happiness™. Y es que la segunda vez que compré Happiness™ la sinopsis me pareció tan buena como la primera, mi memoria no es lo que era y al final aposté por adquirir un libro que tengo guardado en la mítica “caja de libros y tebeos que guardo en el trastero desde hace dos años y para la que nunca encuentro tiempo”.
El caso es que no sé si recomendé Happiness™ en su momento. Pero aunque lo haga por segunda vez, merece la pena hacerlo. La idea del libro es sencilla: un editor publica, casi sin querer, el libro de autoayuda perfecto, y descubre que la felicidad global no es un estado de ánimo que merezca la pena, lo creais o no.
Bien escrito, bien contado, inteligente, salado, original y muy, muy divertido, Happiness™ es una lectura ideal para este verano. Además, tiene como extra un final especialmente conmovedor que me ha llegado especialmente y ha contribuido a subirme el ánimo.
Tres momentos especiales:
- Cada vez que Edwin de Valu, el editor protagonista, se refiere a los manuscritos chorra que le envían a la pila de la morralla y que prometen “trilogías en tres partes”, “novelas ficticias” o historias de espías con protagonistas dotados de una “mano de hielo”.
- Los intraducibles de May. Palabras que jalonan todo el libro y que contribuyen a dar un toque muy especial a la cosa.
- La teoría de Bruce Springsteen. Explica cómo en EEUU la gente raramente supera su etapa del instituto, y cómo quienes se casan con personas que en el insti no les hubieran caído bien suelen vivir en una mentira. Edwin está liado con la típica reina de la belleza superficial y absurda, y no la soporta. En cambio, se lleva mucho mejor con su entrañable amiga/amante May, una chica gordezuela con la que resulta infinitamente más sencillo identificarse.
En cierta forma, creo que sí es cierto que al final conviene buscar a alguien que se ajuste a lo que siempre quisiste más que a lo que otros te hacían creer que debías querer.













