Tobi tiene una tienda…
Hay que ver lo que es la vida. El otro día, el bueno de Myka me llevó a una tienda en Móstoles. Era un extraño híbrido de espacio de ocio que estaba especializado en manga, rol y juegos de cartas y que disfruta de una superficie de mesas más que considerable para jugar. De lujo, vamos.
El regente de esta tienda, según me comunicó el propio Metamorfosista, es una persona que había pasado a mejor vida en mi memoria, pero a quien, tras un poco de ejercitar el coco, recordé de inmediato con todo lujo de detalles: ¡¡Tobi!!
Su recuerdo, como me sucedió hace un mesecito tras encontrarme al bueno de Enrique Colmenero, me trasladó de inmediato a los tiempos de la Delegación de Juventud en Móstoles. En este espacio, los friquis del rol y las cartas teníamos un lugar al que acudir con asiduidad (aunque ahora parece que tiene serios problemas derivados que comenzaron a surgir durante la etapa del socialista Iván García y que no se han resuelto en los últimos cuatro años del PP).
Me acuerdo con mucho cariño de una exposición sobre cómic que monté con la colaboración inestimable de mi tío Carlos, así como de miles de horas de Magic, Cthulhu y del juego de cartas de ESDLA a nuestras espaldas.
Volviendo a la cosa, resulta que Tobi, que seguro que tiene un nombre fantástico y normal (Myka precisa que es Diego), era un chaval súper majo que jugaba de muerte a las cartas y que era bastante más joven que todos nosotros. Lo del apelativo se debió únicamente a que era pelirrojo, de pelo rizadillo y pecosete… Como el famoso niño con alas de Antonio Mercero…

Pues nada. Me sorprendió que el chaval se acordase de mí como culpable del mote, pero me alegró que sus recuerdos fueran positivos (nos hizo interesantes descuentos). Para los datos de la tienda y para poder acceder a su interesante foro, podéis acceder desde aquí. ¿El nombre del invento? Genshiken.
¿Lo mejor? El espacio para jugar me recuerda intensamente a esa misma delegación de juventud de nuestra adolescencia y a la papelería Vid, donde comprábamos tantos sobrecitos de marras con el dinero de la merienda…





















