Es curioso lo que pasa con recursos naturales como el agua, que todos damos por sentados desde el mismo momento en que nos obligan a lavarnos a diario.
El problema es que hay cosas que no puedes dar por sentadas, aunque te gustaria hacerlo, porque la realidad se empenya en privar de lluvias a algunas poblaciones que realmente las necesitan, o en inundar areas enteras que ven el agua como un desastre y una tragedia.
Es dificil que la victima de la sequia convenza a alguien que ha perdido su modo de vida por una inundacion de lo preciosa que era ese agua, de lo rara y maravillosa que puede llegar a ser para los menos favorecidos. El mas mojado maldecira su suerte y, para colmo, no entendera que el reseco vecino le eche en cara su fortuna.
Vivo en un momento curioso de mi vida en el que mi vida esta completa y es muy satisfactoria. Tengo una mujer que es un misterio, un desafio, una companyera y una fiel legionaria de la decimotercera. Tengo muchos amigos, trabajo y suficiente dinero como para ir tirando, un hogar en el que descansar y suficientes cosas en el como para sentirme feliz. Sin duda, podria pedir que mi vida fuese mejor. Mi casa mas grande, mi pantalla de televisi’on aun mas gigante, mi trabajo mas reposado y mejor pagado.
El problema es que tengo que pensar en quien no tiene todas las cosas de las que yo si disfruto. Quejarme, por mas que mis reivindicaciones me parezcan justisimas, me parece un agravio contra quienes tienen muchas menos cosas importantes. Que mi pantano este solo al 60% puede disgustarme, pero hay poblaciones sin amor y sin dinero. Sin futuro o sin esperanza. Sin agua y sin trasvase.
Mi peque;a familia, mi cohorte personal, tirara hacia delante en estos tiempos de sequias e inundaciones, todos cogidos de la pezunya o de la mano y con muchas ganas de demostrar a esos malditos hados quien es el rey de Inglaterra.