Toma Eso
Últimamente parece que padezco algún tipo de regresión a la adolescencia. Todo comenzó cuando mi señora y yo vimos la excelente Stardust en Kinépolis. Al término de la película, nos sorprendió una canción que, sin superar las barreras del pop más normalito, nos hizo “click” en la cabeza y nos obligó a buscarla al llegar a casa.
Allí descubrimos cosas que ignorábamos, como que la canción era del grupo Take That, que dicha formación se había reagrupado, años después de la caída post-Robbie Williams, y que esta canción podía hacer pensar incluso en un retorno triunfal.
Cosas de la vida, la semana pasada acudí como invitado al palco del The O2, uno de los centros de ocio más espectaculares que he visto nunca, para disfrutar del concierto de estos adorables cenutrios cuarentones, rodeado de un grupo de periodistas bastante poco dispuestos a disfrutar del espectáculo.
Allí fue donde descubrí el timo. Al parecer, el grupo está formado por cuatro individuos a los que pronto apodé como “macho machote”, “house cachas”, “enano ojerizo” y “rubio gordito”. Si veis las canciones que han hecho popular al grupo, os daréis cuenta de que, en casi todos los casos, las canta “rubio gordito”, y el resto se limitan a hacer los coros.
Pero el concierto es otra cosa. En el concierto hay 20.000 señoras enloquecidas queriendo poseer a sus ídolos apasionadamente. Y claro, el concepto tradicional del grupo se tiene que ver alterado para mayor deleite visual del respetable. Así, los muchachos que normalmente cantan poquito se ven obligados a hablar mucho y cantarse algún que otro temita. Así, “macho machote” demuestra que ha hecho el curso de guitarra de CEAC, “house cachas” se pone un impermeable y hace las veces de pincha, y “enano ojerizo” deja en evidencia que tiene un chorro de voz como el que me caracteriza cuando estoy de resaca, constipado y enfermo de lupus.
Eso sí, el ’show’ fue bestial, con todo tipo de lucecitas, plataformas, bailarin@s y un negrazo con una voz que era la envidia de “hc”, “mm” y “eo”. El palco estaba lleno de comida, me casqué cinco Becks, pese a no sentirme del todo bien, y me reí bastante.
Especialmente con Ramón Muñoz, de El País, que no dejaba de gritarles insultos con su voz de delincuente habitual. Al parecer estaban grabando un vídeo con el evento, y estoy seguro de que tendrán que quitar su voz por medios digitales. Y será una pena… con lo sonoros que quedaban sus “¡INÚTILES!” y la vergüenza que me hizo pasar entre los finísimos británicos y sus partenaires gordezuelas…
Pues eso, os meto un vídeo de la canción que nos gusta a Revann y a mí, grabado en el concierto que se celebró dos noches antes que el mío.
Añadido doloroso: acabo de descubrir que Foo Fighters tocaron en el mismo recinto la semana anterior, llevando como telonero a Serj Tankian, el líder de System of a Down…












¡Ha picado uno!
Diciembre 12th, 2007 at 12:17 am
Madre mía, si parece un playback!
Y ninguna de las levitas que llevan es tan estilosa como la del prota de la peli!
Y no eran 5?
Yo es que prefiero no verlos, porque me chafan la canción, que es muy chula y me gusta.
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