Urion2

Julio 29, 2007

Bubbaloo Aciloco

Archivado en: Vivencias — Uriondo @ 10:35 am

La verdad es que hace tiempo que dejé atrás las golosinas, y que últimamente el concepto mismo de chicle ha venido ligado a la expresión “sin azúcar”. Pero el otro día mi compi Ginés C. me ofreció un chicle amarillo de la marca Bubbaloo y el impacto fue inmediato.

Como el enjuague bucal del anuncio, mi boca estalló de sabor. Además, mi lengua se puso de un color muy raro.

Un par de días después, el mero recuerdo (junto a la necesidad de cambio para el maldito parquímetro) me hizo acercarme a los chinos a comprar un puñadico de estas pequeñas y malsanas deliciosidades. No volveré a hacerlo, porque ‘La Vida es Así’ caló hondo en mí y siempre me imagino a unas malvadas bacterias con picos machacando el pobre esmalte de mis piezas dentales.

Sin embargo, y aunque siga ciñéndome a los sanos y deliciosos caramelos Cremosa de Chupa Chups, perdurará el recuerdo de la golosina fosforita del pecado.

Bubbaloo

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