Deus ex Machina y tortugas
Una de las cosas que más me gustó de Piratas de Caribe, En el fin del mundo, fue cómo mantuvieron el entretenimiento, la aventura enloquecida y el uso y abuso simpático de tópicos y sin caer en el más absoluto de los ridículos.

Para quienes hayan visto las dos primeras partes, la película sigue por donde siempre, con una fotografía más currada, una trama muuucho más complicada y varios momentos verdaderamente raros…
Volviendo al título del post, una de las bromas que me gustó de la peli fue la que hacía referencia a las tortugas marinas. El caso es que, si por algo se ha caracterizado la saga, es por no dar demasiadas vueltas a los motivos por los que suceden las cosas, si estas contribuyen al desarrollo de la trama. En la segunda peli ¿qué hacía el perro de las llaves en la barca de los dos piratas fantasmagóricos? ¿Por qué llegan a la misma playa donde espera amarrada la Perla Negra?
En un mítico episodio de los Simpson, la protagonista de Xena afirmaba que cualquier inconsistencia en el guión debía ser explicada, sin dudarlo un momento, por la intervención de un mago en la trama. Un deus ex machina como otro cualquiera.
En PdC, el papel de los magos lo ocupan las tortugas marinas. A la peor, todo se explica gracias a las tortugas marinas.
Esta reducción a la nada de la coherencia, y este recurso constante y despreocupado del d.e.m. hacen a PdC una peli más interesante. De hecho, creo que si me gusta la tercera entrega es porque lo más duro de tragar, que es el regreso en sí de Jack Sparrow, quedaba perfectamente anticipado en la segunda parte. No sorprende a nadie, no extraña a nadie. Por favor, sabemos que Barbossa está ahí, ¿qué impide volver al bueno de Jack? Nada en absoluto.
Porque se trata de aventuras idealizadas de piratas que van más allá del realismo y, muchas veces, del sentido común. Pero no importa, porque si quisieran hacer una peli de piratas de verdad les saldría más parecido a los cómics que recrea Alan Moore en su Watchmen.
Mentando a Dios, aprovecho para recordar a quienes insistan una y otra vez en los parecidos entre PdC y Monkey Island que el navío fantasma me recuerda mucho más al Black Freighter que aparece en las páginas de la obra cumbre del cómic contemporáneo. Y también que apuesto cualquier cosa a que el creador de Guybrush, Ron Gilbert, visitó la magnífica atracción de Disney en que se basa la película y que tanto nos gustó en Japón.
Pues eso.
Tortugas marinas.
Termino con un precioso dibujo de Roger Ibáñez que me encontré en la web imprescindible para quienes envidiamos a pintamonas cojonudos: artboxforum















