Urion2

Enero 25, 2006

Nipantac

Archivado en: Cine — Uriondo @ 10:31 pm

Esto es lo que sucede cuando buscas en Wordreference la palabra tuck

Compound Forms:
nip and tuck n cirugía estética
nip and tuck, to be v estar codo con codo
tuck away (eat a lot) zamparse
tuck away (eat a lot) tragar
tuck in (shirt) meterse
tuck in (to a meal) (US colloquial) atacar
tuck in (to a meal) (US colloquial) comer
tuck shop tienda de golosinas

Así que, si tienes buen nivel de inglés, cuando oyes hablar de la serie Nip/Tuck, ¡ya deberías saber que trata de cirujanos plásticos!

Nip and Tuck

El otro día comentaba con mi Revann que la misma existencia de una serie sobre cirujanos plásticos es una muestra palpable de la importancia que tiene esta práctica en la sociedad estadounidense. Y aunque Corporación Dermoestética sube en Bolsa gracias a inflar pechos y levantar traseros, en España todavía (afortunadamente) no nos hemos acercado siquiera a una frontera que los estadounidenses hace tiempo han rebasado, llegando a una región en la que ya han construido casas, oficinas y centros comerciales.

La serie habla sobre la búsqueda de la perfección y se pregunta con sarcasmo ¿qué perfección buscamos? ¿La física, que depende de la percepción y de unas circunstancias socio-culturales muy concretas? ¿La moral, aún más difusa? Habla de cómo tendemos a coger a las personas y dividirlas en trocitos, juzgándolas por cada uno de esos trocitos. Esto lleva, finalmente a que la gente tienda a odiar sus pequeños trocitos defectuosos y luchar por cambiarlos. Y a veces, lo más sencillo, fácil y adictivo, es recurrir a la magia del bisturí.

¿Qué es lo que no le gusta de su cuerpo? Esa es la pregunta que hacen a todos sus pacientes Christian Troy (Julian McMahon) y Sean Macnamara (Dylan Walsh). El primero es un viva la virgen desenfrenado, un sexoadicto libidinoso y superficial que utiliza las debilidades de las mujeres tanto para marcarse muescas en la base del pene como para convertirlas en víctimas de su propia baja autoestima de un modo tan sádico como infalible. El segundo es un padre de familia con una alta concepción de sí mismo y de su altura moral que no acaba de ser consciente de cómo está poniendo en peligro su vida familiar.

Pero no todo es blanco y negro. En los primeros diez minutos de la serie reconoces que Christian envidia el tipo de vida que tiene Sean, con todo lo bueno y lo malo que acarrea, y que su compañero le critica a veces a sabiendas de que, en cierto modo, le gustaría tener la misma libertad (o libertinaje) moral. También su trabajo está abierto a interpretaciones… ¿hasta qué punto es necesario cambiarse a sí mismo sin esfuerzo? ¿cuándo la cirugía es una solución y cuándo un problema?

Muchas veces me he preguntado hasta qué punto somos todos iguales en la percepción y juicio de lo que amamos. Esta mañana he leído una crítica teatral sobre la obra de Neil Lebute Gorda, protagonizada por Luis Merlo y Tete Delgado, en la que un hombre encuentra el amor en alguien distinto a lo que había imaginado que debía ser una mujer, y termina por hundir lo mejor que le había pasado en la vida al claudicar a la opinión que el prójimo tiene de su relación.

Chungo, sin duda.

Con todo, creo que lo mejor es amar/apreciar/admirar/valorar a las personas por lo que son, no por lo que parecen, pero siempre teniendo en cuenta que lo que parecen, en muchos sentidos, ha configurado el cómo son. Las inseguridades, los miedos, la vanidad, la confianza, son cargas que todos llevamos con nosotros en mayor o menor medida, y cuyo peso también trasladamos a quienes nos rodean.

¡Ha picado uno!

  • Impresionante y muy bonito
    estoy contigo… jejejeje si no fuera por lo que soy ¿quien me querría?
    Esa serie tiene muy muy buena pinta…
    Ya te la pediré
    Un abrazo enorme figura

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