The Rise and Fall of the Artemian Empire
En el principio era El Sobre, hasta que las dulces manos de la diosa Rev-Ann lo abrieron y se vertió la Esencia de la Vida en el mundo. En los primeros dos días todo era luz, las Artemias crecimos y prosperamos, la comida era abundante y los cuidados también. Los dioses se acercaban y nos miraban, se ilusionaron con nuestra existencia, Rev-Ann y Mig-Eru nos amaban. Poco a poco fuimos acercándonos hasta la cúspide de nuestra gloria. Los poetas escribían sonetos que perdurarían para toda la eternidad, las algas poblaron el mundo, nadamos y nadamos hasta quedar exhaustos. Todo era felicidad.
Hasta que un día…
La más sabia de nuestras artemias, Jol-Er, descubrió que nuestro mundo se enfrentaba a la destrucción. Nuestros dioses se habían olvidado de nosotros. Aunque el alimento no nos faltaba, Er constató que la falta de oxígeno estaba acabando con la vida de los más débiles y enfermos. A esto se llamó La Gran Plaga. Rezamos pidiendo más oxígeno. ¡Cómo rezamos! Pero todo fue inútil. A pesar de que la piadosa Rev-Ann insistía constantemente al maligno Mig-Eru que era necesario resolver los problemas de nuestro mundo, Mig-Eru la ignoraba y no hacía nada.
Por ello, desde ese día ya no fue un buen Dios, y pasamos a llamarle In-Util.
La lucha por la supervivencia comenzó. Los niños y las mujeres cayeron los primeros, agotando con ellos toda esperanza de supervivencia. Sólo un huevo logró salir del mundo, ya que el sabio Jol-Er logró exiliarlo en un momento de descuido de los Dioses. Todos confiaron en que, algún día, Kar-Er nos vengaría. Pero cada vez quedábamos menos para alegrarnos.
A partir de entonces surgieron las Castas, grupos de asesinos decididos a terminar con todos los rivales que pudieran competir por el precioso oxígeno, y el más cruel de sus líderes fue Espartemia, el Gorila Marino. Poco a poco los cadáveres se fueron agolpando en el fondo del Mundo, y la supremacía de Espartemia quedó clara. Ahora, apenas cuatro meses desde el nacimiento de nuestra civilización, me extingo como los demás. Lego estos papeles, que descansarán entre mis restos y serán fiel testimonio de todo aquello por lo que hemos pasado.
Sólo hay algo que me conforta en mis últimos momentos. Un día los dioses se cansarán de proteger a Espartemia y sus locas ansias. Entonces, los restos de nuestro mundo irán a parar al legendario Ube-ce y, por fin, descansaremos en paz.
Gloria eterna a los heroes de la Artemtida
Después de analizar detalladamente este hallazgo, mi chica y yo corrimos a fotografiar nuestra pequeña pecera de monos marinos, y éste fue el resultado:

Tras pasar las imágenes por el Transmogrifier-Scan, descubrimos con horror esta terrible imagen:

Y desde entonces nada ha vuelto a ser lo mismo
Nota a los lectores: Esta historia es totalmente ficticia… Nuestra artemia superviviente es muy cariñosa y ha soportado con estoicidad mis malos tratos y mi indolencia como cuidador. Desde aquí, quiero agradecerle todo su apoyo. Todo esto se debe a que quería dibujar un gorila marino malvado y que el Metamorfosista lleva dándome la vara con que escriba un post sobre los monos marinos desde que él y su Vampiresa nos los regalaron. Nuestra pequeña mona marina ha pagado las consecuencias. ¡Te queremos, pequeña Espartemia!















