Para que no se me acuse de no dar voz a los convocantes de la manifestación de mañana, adjunto un resumen de las reivindicaciones de la manifestación legítima de mañana, a las que añado breves comentarios sobre por qué las considero hipócritas y terriblemente engañosas.
Si os sirve de algo, ni siquiera he cogido el manifiesto original, que es bastante más claro y directo, sino que he intentado encontrar la exposición de motivos más razonada que he encontrado. Corresponde al delegado de la Fundación Vida de La Rioja, que denuncia además el hecho de que hayan sido arrancados carteles en los que anunciaban el acto, algo con lo que no estoy ni estaré nunca de acuerdo.
Entre sus reivindicaciones destaca:
-La necesidad de una legislación protectora del matrimonio y la familia similar a la de los demás países desarrollados, comenzando por nuestro entorno europeo.
-Existe una legislación en España que defiende a la familia y el matrimonio, y como es tan estupenda debe ser ampliada.
-Que se protejan los derechos de todos, sin lesionar la institución familiar, fuente natural de nuevas vidas y mecanismo básico de solidaridad. El que no tiene una familia sólida y estable corre el riesgo de quedarse algún día solo, quizá cuando más necesite a alguien que le quiera por lo que es y no por lo que tiene.
-La institución familiar no sale vulnerada, de hecho, con sus nuevas y flamantes familias los homosexuales ¡tampoco se quedarán solos!
-Creemos que no todo amor legítimo, ni todo enamoramiento estable puede considerarse matrimonio. A la vez sostenemos que las diversas opciones de los ciudadanos, y en concreto la homosexual, debe ser respetada social y jurídicamente. Pero no a costa de convertir el matrimonio entre hombre y mujer y la institución familiar en un saco en el que cabe todo y que no si gnifica nada.
-Esto, aplicado a la década de los 40 y a EEUU sería algo así como: Creemos que no todo ser humano puede considerarse persona. A la vez sostenemos que los diversos colores de los ciudadanos, y en concreto el color negro, deben de ser respetados social y jurídicamente. Pero no a costa de que entren en nuestros autobuses, clubes y cines, convirtiéndolos en un saco en el que cabe todo y que no significa nada.
-Consideramos que las uniones extramatrimoniales deben regularse fuera del matrimonio, protegiendo los legítimos intereses de los ciudadanos que las adopten.
-Creemos que los negros pueden tener sus propios clubs, en los que si se quedan les ahorraremos las palizas. Y quienes no estén de acuerdo con lo que decimos, que vaya a tomarse copas al bar de los negros.
-El matrimonio y la familia tienen una función social clara y distinta: del amor entre un hombre y una mujer se generan normalmente nuevas vidas. Nacen así vínculos naturales estables y sólidos, que son, en la actualidad, la mayor fuerza de solidaridad con que cuenta nuestra sociedad.
-Del amor entre un hombre y una mujer surgen taaaantas cosas. De hecho, en España sabemos muy bien a lo que puede llevar. ¿Vínculos naturales, estables y sólidos? Quien escribe este tipo de cosas conoce pocas familias. En cambio estoy de acuerdo en lo de la fuerza de solidaridad, pero ¿qué diablos tiene eso que ver con la orientación sexual de quienes generan esa fuerza?
-Consideramos la adopción de menores no como un derecho de los adultos, sino como el derecho de la infancia, de cada niño, a una familia similar a las de otros niños con familia propia. Defendemos el derecho a un padre y una madre, siempre que sea posible. Las demás opciones no deben estar al mismo nivel, sino en segundo lugar, que casi nunca llegará dado el volumen de las listas de espera para adopción. No experimentemos con los niños.
-Puedo entender que este es un punto complicado y difícil de aceptar por según quienes, pero como no sé cómo se regulan las adopciones según la nueva ley, prefiero no comentarlo hasta que no esté más informado. A priori, prefiero como padres a cualquiera de los gays que conozco antes que a los convocantes de esta manifestación, que sinceramente me dan muchísima grima –aunque respete sus derechos.
-Pensamos que no se puede obligar a ninguna conciencia, tampoco la de un personaje público, como un alcalde o concejal, a celebrar estas pretendidas uniones matrimoniales. Se ha de garantizar a las uniones homosexuales lo que la ley reconozca para ellas. Pero al mismo nivel debe protegerse el derecho a la objeción de conciencia, tan difundido antes por quienes ahora lo tachan de ilegalidad, cuando se trata de materias éticamente conflictivas, debe ser respetado. Lo contrario sería una tiranía de la clase política dominante, que excluiría de la legalidad, y por tanto del derecho a ocupar cargos públicos a quienes no compartan su ideario.
-Estoy de acuerdo con la objeción de conciencia. Que cada cual se muestre como es y lo deje claro ante sus votantes. En serio, me parece bien que quienes no quieran celebrar las ceremonias no las celebren y creo que es justo regularlo de algún modo. No creo que nadie quiera que quien celebra su matrimonio lo haga con una pistola en la cabeza. Siempre que dejen abiertos cauces para que se cumpla la legislación.